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domingo, 1 de marzo de 2015

Carta de una psiquiatra a los jóvenes sobre 50 sombras de Grey.

Estos libros convertidos en una película, que han llevado a algunos fans a prisión y a otros a la muerte, dejan volando en nuestra mente la idea de si el ser humano aun en estas épocas ¿no es capaz de diferenciar la ficción de la realidad?

En esta época inundada de accesibilidad a la información de diversas índoles y donde no se toma en cuenta que quienes realizan ciertas prácticas deben estudiar la información para llevarla por un camino seguro donde ambas partes no sobrepasen el límite y poner su vida en peligro no es algo considerado.

La psiquiatra Miriam Grossman redacta una carta dirigida a los jóvenes acerca de "50 sombras de Grey" quien nos da un panorama a analizar sobre este tema.



CARTA DE UNA PSIQUIATRA A LOS JÓVENES ACERCA DE LAS "CINCUENTA SOMBRAS DE GREY"
Por Miriam Grossman MD. Psiquiatra. Traduccion Silvia Maldonado

No hay nada gris en las 50 Sombras de Grey (Gris, en inglés).
Es todo negro.
Déjenme que les explique. Me dedico a ayudar a la gente que está rota por dentro. Al contrario que los médicos, que usan rayos X, o analíticas de sangre para determinar qué le pasa a alguien, las heridas que a mi me interesan están ocultas. Hago preguntas, y escucho con cuidado las respuestas. Así es como descubro que la persona que tengo delante está "sangrando"

Años de escuchar con cuidado me han enseñado mucho. Una de las cosas que he aprendido es que los jóvenes están totalmente confundidos en el amor - encontrándolo y manteniéndolo. Escogen bastante mal, y acaban perdidos y dolidos.
No quiero que sufras como la gente que veo en mi consulta, de ahí esta advertencia sobre la nueva película "Cincuenta sombras de Grey". Incluso si no ves la peli, su mensaje tóxico está calando en nuestra cultura, y puede sembrar ideas peligrosas en tu cabeza.
"Cincuenta sombras de Grey" se estrena por el día de San Valentín, con lo que puedes pensar que es un romance, pero no caigas en eso. La película, en realidad, va de una relación enfermiza y peligrosa, llena de abusos psicológicos y emocionales. Tiene glamour porque los actores son atractivos, con coches y aviones caros, y canta Beyonce. Puedes creer que Christian y Ana son geniales, y que su relación es aceptable.

¡No te dejes manipular! La gente que está detrás de la película quiere tu dinero; no les preocupa para nada ni tú ni tus sueños.
El abuso ni gusta ni está genial. Nunca está bien, bajo ninguna circunstancia.
Ésto es lo que necesitas saber de "Cincuentas sombras de Grey". De niño, a Christian Grey lo desatendieron horriblemente. Él está confundido en el amor porque nunca lo ha experimentado. En su mente, el amor se mezcla con sentimientos malos como el dolor y la dignidad. Christian disfruta dañando a las mujeres de las formas más raras. Anastasia es una chica inmadura que se enamora del físico y la riqueza de Christian, y tontamente consiente en sus deseos.

En el mundo real, este cuento hubiera acabado mal, con Christian entre rejas, y Ana en una institución, o en el depósito de cadáveres. O Christian hubiese seguido pegando a Ana, y ella lo soportaría y se quedaría. En cualquier caso, sus vidas no hubieran sido, desde luego, un cuento de hadas. Créeme en ésto.
Como doctora, te ruego: NO veas las "Cincuentas sombras de Grey". Infórmate, aprende de los hechos, y explica a tus amigos porqué no la deberían ver tampoco. He aquí algunas de las ideas peligrosas que fomenta las "Cincuenta sombras de Grey".
1. A las chichas les gustan tipos como Christian que les dan órdenes y consiguen lo que quieren.
¡No! una mujer psicológicamente estable evita el dolor. Se quiere sentir segura, respetada y cuidada por un hombre en el que pueda confiar. Sueña con trajes de novia, no con esposas.
2. Los tíos quieren chicas como Anastasia, que es sumisa e insegura.
Falso. Un hombre psicológicamente estable quiere una mujer que sepa cuidar de sí misma. Y si su comportamiento no es aceptable, quiere que ella le ponga los puntos sobre las íes.
3. Anastasia es libre de elegir cuándo permite que se la hiera, de modo que nadie puede jugzar sus decisiones.
Lógica flaqueante. Anastasia escoge libremente - y escoge mal. Una decisión autodestructiva es una mala decisión.

Para leer mas sobre el articulo les dejo el enlace a la carta completa...

jueves, 19 de febrero de 2015

El síndrome de "Anastasia Steel" o de "Cenicienta" ¿Con cual te identificas?


La psicoanalista Mariela Michelena, escritora de “mujeres que lo dan todo a cambio de nada” en una entrevista, revela hasta donde nos tocan los estereotipos infantiles o fantasiosos que nos fueron impuestos, o que nosotras mismas nos imponemos, y las características que suelen ser las que se repiten con más frecuencia en las relaciones de las mujeres con las que ella ha trabajado.
Intermitencia.
Ella en uno de sus libros nos menciona estos tipos de relaciones, comenzamos con la intermitencia: relaciones que son on&off, aquellas que son montañas rusas, terminan, regresan y de nuevo el ciclo se repite, son relaciones de grandes pasiones, grandes peleas, grandes broncas, lo dejamos para siempre jamás, y con reconciliaciones espectaculares. Y en el nombre de estas reconciliaciones “todo vale la pena y todo se perdona”. Que más que una relación son un pecado, porque no es verdad que él va a cambiar, ni es verdad que tú vas a cambiar.
Impostura o síndrome de cenicienta
La impostura o el síndrome de Cenicienta, cuando el hombre viene con su “zapatito” y tú tratas de adaptarte a él. Originalmente en el cuento de los hermanos Grimm una de las hermanastras de Cenicienta se corta los dedos de los pies para entrar en el zapato, inútilmente claro, y la otra hermana, al ver que eso no funciona, opta por rebanar su talón para entrar en el zapato, obvio inútilmente.  Las mujeres, con tal de entrar en el zapato que el otro nos presenta, somos capaces de sacrificios innombrables que mutilan lo que somos, lo que hacemos, lo que hemos conseguido, con tal de entrar en ese dichoso zapatito de cristal.
Sumisión o Síndrome de Anastasia Steel.
La sumisión, como su nombre lo dice, “decir a todo que si”. Es un foco en el cual poner atención ya que llega hasta el punto en el que (cabe aclarar esto no sucede de la noche a la mañana) vamos haciendo pequeñas renuncias que nos parecen intrascendentes.  Por ejemplo – A él no le gusta que lleve falda ¿y que más me da? La vida no es si llevas falda o si llevas pantalones, - El prefiere que lleve el pelo recogido, pues me lo recojo ¿por qué molestarme si a mí me da igual?, - Le fastidia que quede a cenar con mis amigas, pues quedo a comer y así evito que se preocupe… Y así es como vas cediendo pequeños terrenos hasta que un día te miras al espejo y no sabes quién es la del reflejo. Y lo has hecho porque has querido.

En el caso de la sumisión en el pecado llevamos la penitencia por que el deseo es lo único que se alimenta del hambre, no de la saciedad, y para que haya deseo tiene que faltar algo, tiene que haber algo escondido. Y eso es lo que mantiene vivo el deseo, no “aquí te doy todo, yo soy toda tuya”, porque eso es una madre.




Adicción.
La adicción, que forma parte de este tipo de relaciones en las que da igual el tiempo que haya pasado entre un encuentro y el siguiente, porque el efecto es como el del primer whisky en un alcohólico. Y ella da un único consejo el de "no al primer café".
Otra cosa muy importante que ella menciona es el tema de la autoestima, y es que no le parece que el origen de una mujer malquerida se encuentre en una baja autoestima, sino en todo lo contrario, en una autoestima mal entendida. En una persona que se cree capaz de soportarlo todo, capaz de perdonarlo todo, capaz de tolerarlo todo. No sabemos decir ‘no quiero o no puedo’. En Facebook no existe un "no me gusta", pero en la vida tiene que haber un punto en el que uno pueda decir ‘no me gusta’. Pero si crees que decir "no puedo" da una imagen de fragilidad… empiezas a decir sí es donde tenías que haber dicho no es, y empiezas a enfundarte en zapatos imposibles y en vestidos de otra talla. Son amores de otra talla, y a lo mejor a otra mujer le va estupendo con este señor, pero a ti te va fatal.
 Algunos consejos que Mariela nos proporciona para reconocer los signos que indican que esa persona no es adecuada para ti, que esa relación no va a ir bien, y alejarte así cuanto antes de alguien que no te conviene.
Al principio de una relación hay cosas muy difíciles de detectar porque las dos personas que se encuentran no existen, son cada una producto de la imaginación del otro, ya que el enamoramiento hace que tú idealices a la otra persona y que la otra persona te idealice a ti. Así que cualquier defecto que detectes en este punto lo dejaras pasar y lo re-interpretaras a favor del ser amado.
Dos cosas muy importantes y que si puedes ver en seguida. Una es la reciprocidad, el que lo que tu das sientas que se te retribuye, es decir, que el otro esté dispuesto a dar lo que tu otorgas. Por supuesto que siempre hay que renunciar a cosas para la vida en pareja. La vida de pareja supone compartir y no vas a encontrar a alguien al que le gusten exactamente las mismas cosas que a ti, que quiera las mismas cosa que tú. Siempre hay una renuncia, pero esa renuncia no debe recaer solamente en un lado del terreno de juego, sino que debe de repartirse más o menos equitativamente.
Y lo otro es la comodidad. Si tú no te sientes cómoda en tu relación, si sientes que tienes que desempeñar un determinado papel y que tienes que cumplir ciertas expectativas, algo falla. Por ejemplo, he escuchado a pacientes decir - si estamos en el coche y hay un atasco y llueve, yo me siento culpable de que esté lloviendo-. Eso se llama miedo, y lo contrario del miedo es la comodidad. Si no te sientes cómoda en la relación porque te parece que te tienes que portar de una cierta manera, que tienes que aplacarlo y contentarlo, hay algo que no funciona. Uno se tiene que sentir cómodo, cómodo en tu vida, cómodo de ser la mujer que eres, con la profesión que tienes, con la vida social que llevas, con las amigas que has elegido… Habrá cosas a las que cada uno deba renunciar, pero si tengo que decir dos cosas que te puedan servir como signos de alarma serían la comodidad y la reciprocidad. Y, sobre todo, no hay que pensar en que esto es cuestión de tiempo y él va a cambiar, una trampa en la que solemos caer.




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