martes, 24 de febrero de 2015

¿Diagnostico? ¿Sabes la diferencia de Síntoma, síndrome y trastorno?


La diferencia para el psicólogo es bastante clara, para él, estas son solo tres cosas de un mismo suceso pero en diferente grado. Sin embargo para el cliente puede que no resulte tan claro, veamos cuales son las diferencias y el término:
Síntoma.

El síntoma es la existencia verdadera que algo no funciona adecuadamente, es como la punta del iceberg de la enfermedad. Por ejemplo: para un medico la fiebre es el síntoma de que algo está sucediendo, pero el síntoma mismo no dice todo.
 Para el psicólogo mostrar un informe del síntoma es más complicado que para un medico claro está. Pero bueno regresemos a la fiebre, a esta se le puede medir, tiene rangos con los cuales sabemos si esta a temperatura normal o sale fuera de los rangos, esta la determina el instrumento, la fiebre no miente.
A diferencia de cuando un cliente llora, el psicólogo no puede “medir” objetivamente ese llanto por eso es SUMAMENTE IMPORTANTE poder describir bien la observación del síntoma, cuando comenzó, que tan seguido sucede, con quien, como si de un síntoma de fiebre se tratara en un consultorio médico. Esto ayudara a un buen registro del síntoma y asegurara un buen camino en el tratamiento.

Síndrome.

Este está formado por un conjunto de síntomas, estos suelen agruparse, pero “no” forman un trastorno aún.
Un ejemplo claro seria cuando hablo de tristeza, con ella  vienen un conjunto de síntomas como: llanto, mirada perdida, falta de energía, poco ánimo comparado con la conducta normal. Todo ese conjunto nos lleva a la idea de que la persona está triste.
Tomando otro síndrome famoso es el abúlico-asténico-apático, que con sólo nombrarlo ya pone nervioso a cualquiera. Ó muchos pensaran que es un nombre de alguna bebida extraña, pero no. Este sirve para describir la apatía, la desidia o la desmotivación. Puede ser cualquiera de los tres dependiendo de los síntomas que lo agrupen.
 Ahora bien, retomando el tema de la fiebre, esta puede estar acompañada de vomito, dolor de vientre y podría darnos una tentativa de diagnostico, así como si fuese acompañada de otros síntomas. Entonces, un síndrome nos acerca al trastorno pero no nos da toda la información que necesitamos.
Trastorno.

El trastorno es un conjunto de síndromes que cumplen con las características de estar juntos en un tiempo y orden establecido. Después de acumular todos los síntomas, organizarlos en síndromes y compararlos con los “cánones” de trastornos, entonces podemos tener un diagnostico seguro.
Por ejemplo en la siguiente lógica, el llanto al principio puede ser por una depresión, o un trastorno de pánico, algún trastorno adaptativo, duelo entre otros. Todo porque del síntoma al trastorno se ha recogido información que apunta a diversas causas.
En la actualidad está a la moda diagnosticar a todo niño que en clase no responda rápido a las órdenes dadas, con hiperactividad, y esto no expresa al proceso “síntoma- síndrome- trastorno”. Y lo más alarmante, que le sea recetado medicamento gracias a un diagnostico exprés: “de un síntoma a la receta”.
 El tiempo es uno de los peores enemigos del psicólogo o psiquiatra que trabaja en el área pública de muchos países en vías de desarrollo, pero, pelear porque se nos permita ejercer la profesión de manera digna y responsable es tarea del día a día.


Vía http://psicopedia.org/

lunes, 23 de febrero de 2015

8 recomendaciones para prevenir el estrés.

Inevitablemente todos en algún momento de nuestras vidas pasamos por estrés, en casos lamentables muchos nos acostumbramos a vivir con él, y cuando no lo tenemos nos sentimos inquietos.  Sin embargo nuestro desafío es lograr hacerle frente, de la mejor manera posible, y aquí tenemos algunas tácticas para poder prevenirlo o intentar disminuirlo.


1.- Dieta anti-estrés.
Seguir una dieta sana y equilibrada ayuda al organismo a no sobrecargarse, evitando digestiones pesadas. No abusar de algunas sustancias excitantes como la cafeína y el alcohol, aprovechar la hora de los alimentos como un tiempo de descanso, que ayude a favorecer las relaciones familiares y sociales.
2.- Descansar.
Sabemos que dormir es una necesidad primaria, pero en situaciones estresantes esta pasa a segundo plano. Ser consciente de dormir lo suficiente y organizarte para descansar debe ser una prioridad. Disfruta tu tiempo libre, tus vacaciones y desconéctate de los problemas del trabajo cuando tu jornada laboral termine.
Reduce la tensión y el estrés en un minuto.

3.- Ejercicio Físico.
El ejercicio físico ayuda a alejar tus pensamientos negativos, libera tus tensiones, y puede ser una excelente oportunidad para interactuar con nuevas personas, convivir con tu familia o amigos. (Aquí una tabla de rutina rápida para hacer ejercicios que ayudan a liberar el estrés).
4.- Organizarte.
Es importantísimo este punto como ya mencionamos, establecer prioridades, cuando no sea posible terminar todas las tareas, distribuir el tiempo para poder descansar, aprender a organizarte sería importante comenzar a ponerlo en práctica.
5.- Tomar decisiones y la solución de problemas.
No huir de los problemas, afrontarlos siguiendo un proceso lógico, tomar decisiones de cómo sobrellevarlo y elegir la mejor opción dada la situación que se presente.
6.- Interpretar situaciones y problemas.
Cuando pasamos por algunas situaciones o sucesos tendemos a exagerar lo negativo de sus consecuencias, llegando al punto de  verlos como catástrofes, y sufrimos por problemas que no existen o que aun no suceden.
Actuemos con naturalidad, afrontemos las situaciones, sin preocuparnos por el que dirán los demás.
7.- Autoestima y atribuciones.
Es bueno amarse  y tratarse bien. Si haces bien una cosa, felicítate por tu esfuerzo y logro, si fallas en algo, reconoce que en ese caso no se ha actuado de la manera adecuada e intenta rectificar los errores, sin culparte, sin pensamientos negativos sobre ti mismo. REFUERZA TU AUTOESTIMA.
8.- Relacionarte con los demás.
Intenta corregir tus negatividades, refuerza tus conductas positivas con las personas que te rodean.


SE FELIZ.

Se feliz, la vida es corta para preocuparnos por cosas que nos dañan.

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Las consecuencias de no saber decir "NO".

Aquellas personas que no  pueden establecer sus límites suelen parecer bastante complacientes de cara a los demás, y su forma de ser es bastante agradable. Sin embargo, el precio que tienen que pagar es demasiado caro, pues a largo plazo sufren las terribles consecuencias de “No saber decir que no” y algunas de ellas son:

*Tener sentimientos de inferioridad y baja autoestima.

*Problemas con quienes las rodean por no poder dejar en claro lo que realmente quieren. Esto confunde a las personas de su entorno, que desconocen sus auténticos sentimientos y deseos, y no saben bien que lo que deben hacer.

*Malestares emocionales: estos suelen experimentarlos con frecuencia, elevados niveles de ansiedad, tristeza e irritabilidad.

*Soledad emocional: sienten que nadie les entiende.

*Explosiones de ira: pueden “estallar” por algo que realmente no es un problema, debido a la acumulación previa del malestar que no ha llegado a expresar.

*Sentimiento de insatisfacción, ellos piensan que nunca se hace lo que ellos quieren.

*Se autor reprochan y tienen sentimientos de culpa por no ser capaces de expresar sus deseos.

*Los demás abusan de ellos: la gente que recurre a ellos en exceso porque “les acostumbran” a saber que siempre estarán ahí.

Saber decir que no y establecer tus limites no es una tarea sencilla, sin embargo aun que te cause ansiedad o malestar, debes aprender a hacerlo si quieres sentirte bien contigo mismo, tener una mejor estabilidad emocional y tener una sana relación con quieres te rodean.
Hazte un favor no pidas disculpas por ser quien eres, se TU mismo.


Como aprender a decir “NO”.

-         Pierde el temor a lo que los demás puedan pensar de ti, (dentro de unos límites razonables claro) tu eres la primera persona que debe estar satisfecha y tranquila(o) con tu conducta.

-         Acepta la ansiedad como parte de este proceso. Es normal que te pongas nervioso o que llegues a sentirte incomodo a la hora que tengas que decir que “no”, pero si pereces a este malestar diciendo que si y tratando de quitarte problemas de encima cuanto antes, solo conseguirás definir una situación indeseable, y no te ayudara.

-         Tomando el punto anterior, recuerda las consecuencias negativas que te puede traer aceptar, y que seguramente no se verán compensadas por el alivio emocional momentáneo que experimentas si aceptas.

-         Ponte frente a un espejo y entrena una forma de comunicación asertiva; piensa en alguna situación cotidiana en la que tengas que decir que no, y observa mentalmente tu comunicación no verbal, escúchate ¿Eres convincente?  


-         Haz una escala de estas situaciones, y clasifica para analizar desde aquellas que mas difícil te resulta negarte a lo que te piden, hasta aquellas en las que te cuesta menos decir que no, comienza desde hoy a dejar claro a los demás todo lo que no quieres hacer.

-         Di que no sin dar demasiadas explicaciones; así ofrecerás menos argumentos a aquellos que te quieren convencer de lo contrario.


-         Interioriza esta idea: “es posible que no hagas ni seas aquello que deseas, pero siempre tienes la opción de no hacer ni ser aquello que no quieres”, y ponla en práctica cada vez que te enfrentes a una situación en la que no desees hacer lo que te proponen.


Vía webconsultas.com

jueves, 19 de febrero de 2015

El síndrome de "Anastasia Steel" o de "Cenicienta" ¿Con cual te identificas?


La psicoanalista Mariela Michelena, escritora de “mujeres que lo dan todo a cambio de nada” en una entrevista, revela hasta donde nos tocan los estereotipos infantiles o fantasiosos que nos fueron impuestos, o que nosotras mismas nos imponemos, y las características que suelen ser las que se repiten con más frecuencia en las relaciones de las mujeres con las que ella ha trabajado.
Intermitencia.
Ella en uno de sus libros nos menciona estos tipos de relaciones, comenzamos con la intermitencia: relaciones que son on&off, aquellas que son montañas rusas, terminan, regresan y de nuevo el ciclo se repite, son relaciones de grandes pasiones, grandes peleas, grandes broncas, lo dejamos para siempre jamás, y con reconciliaciones espectaculares. Y en el nombre de estas reconciliaciones “todo vale la pena y todo se perdona”. Que más que una relación son un pecado, porque no es verdad que él va a cambiar, ni es verdad que tú vas a cambiar.
Impostura o síndrome de cenicienta
La impostura o el síndrome de Cenicienta, cuando el hombre viene con su “zapatito” y tú tratas de adaptarte a él. Originalmente en el cuento de los hermanos Grimm una de las hermanastras de Cenicienta se corta los dedos de los pies para entrar en el zapato, inútilmente claro, y la otra hermana, al ver que eso no funciona, opta por rebanar su talón para entrar en el zapato, obvio inútilmente.  Las mujeres, con tal de entrar en el zapato que el otro nos presenta, somos capaces de sacrificios innombrables que mutilan lo que somos, lo que hacemos, lo que hemos conseguido, con tal de entrar en ese dichoso zapatito de cristal.
Sumisión o Síndrome de Anastasia Steel.
La sumisión, como su nombre lo dice, “decir a todo que si”. Es un foco en el cual poner atención ya que llega hasta el punto en el que (cabe aclarar esto no sucede de la noche a la mañana) vamos haciendo pequeñas renuncias que nos parecen intrascendentes.  Por ejemplo – A él no le gusta que lleve falda ¿y que más me da? La vida no es si llevas falda o si llevas pantalones, - El prefiere que lleve el pelo recogido, pues me lo recojo ¿por qué molestarme si a mí me da igual?, - Le fastidia que quede a cenar con mis amigas, pues quedo a comer y así evito que se preocupe… Y así es como vas cediendo pequeños terrenos hasta que un día te miras al espejo y no sabes quién es la del reflejo. Y lo has hecho porque has querido.

En el caso de la sumisión en el pecado llevamos la penitencia por que el deseo es lo único que se alimenta del hambre, no de la saciedad, y para que haya deseo tiene que faltar algo, tiene que haber algo escondido. Y eso es lo que mantiene vivo el deseo, no “aquí te doy todo, yo soy toda tuya”, porque eso es una madre.




Adicción.
La adicción, que forma parte de este tipo de relaciones en las que da igual el tiempo que haya pasado entre un encuentro y el siguiente, porque el efecto es como el del primer whisky en un alcohólico. Y ella da un único consejo el de "no al primer café".
Otra cosa muy importante que ella menciona es el tema de la autoestima, y es que no le parece que el origen de una mujer malquerida se encuentre en una baja autoestima, sino en todo lo contrario, en una autoestima mal entendida. En una persona que se cree capaz de soportarlo todo, capaz de perdonarlo todo, capaz de tolerarlo todo. No sabemos decir ‘no quiero o no puedo’. En Facebook no existe un "no me gusta", pero en la vida tiene que haber un punto en el que uno pueda decir ‘no me gusta’. Pero si crees que decir "no puedo" da una imagen de fragilidad… empiezas a decir sí es donde tenías que haber dicho no es, y empiezas a enfundarte en zapatos imposibles y en vestidos de otra talla. Son amores de otra talla, y a lo mejor a otra mujer le va estupendo con este señor, pero a ti te va fatal.
 Algunos consejos que Mariela nos proporciona para reconocer los signos que indican que esa persona no es adecuada para ti, que esa relación no va a ir bien, y alejarte así cuanto antes de alguien que no te conviene.
Al principio de una relación hay cosas muy difíciles de detectar porque las dos personas que se encuentran no existen, son cada una producto de la imaginación del otro, ya que el enamoramiento hace que tú idealices a la otra persona y que la otra persona te idealice a ti. Así que cualquier defecto que detectes en este punto lo dejaras pasar y lo re-interpretaras a favor del ser amado.
Dos cosas muy importantes y que si puedes ver en seguida. Una es la reciprocidad, el que lo que tu das sientas que se te retribuye, es decir, que el otro esté dispuesto a dar lo que tu otorgas. Por supuesto que siempre hay que renunciar a cosas para la vida en pareja. La vida de pareja supone compartir y no vas a encontrar a alguien al que le gusten exactamente las mismas cosas que a ti, que quiera las mismas cosa que tú. Siempre hay una renuncia, pero esa renuncia no debe recaer solamente en un lado del terreno de juego, sino que debe de repartirse más o menos equitativamente.
Y lo otro es la comodidad. Si tú no te sientes cómoda en tu relación, si sientes que tienes que desempeñar un determinado papel y que tienes que cumplir ciertas expectativas, algo falla. Por ejemplo, he escuchado a pacientes decir - si estamos en el coche y hay un atasco y llueve, yo me siento culpable de que esté lloviendo-. Eso se llama miedo, y lo contrario del miedo es la comodidad. Si no te sientes cómoda en la relación porque te parece que te tienes que portar de una cierta manera, que tienes que aplacarlo y contentarlo, hay algo que no funciona. Uno se tiene que sentir cómodo, cómodo en tu vida, cómodo de ser la mujer que eres, con la profesión que tienes, con la vida social que llevas, con las amigas que has elegido… Habrá cosas a las que cada uno deba renunciar, pero si tengo que decir dos cosas que te puedan servir como signos de alarma serían la comodidad y la reciprocidad. Y, sobre todo, no hay que pensar en que esto es cuestión de tiempo y él va a cambiar, una trampa en la que solemos caer.




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miércoles, 18 de febrero de 2015

Resultados, test de depresión.


Suma los resultados obtenidos en el test sobre depresión y comprueba si realmente necesitas ayuda porque estás deprimido, o si simplemente te encuentras en un estado de tristeza pasajero que requiere de tu atención y voluntad para solucionarlo:

  1. a= 0  b=2  c=1
  2. a= 2  b=0  c=1
  3. a= 0  b=1  c=2
  4. a= 0  b=2  c=1
  5. a= 0  b=2  c=1
  6. a= 0  b=1  c=2
  1. a= 2  b=1  c=0
  2. a= 0  b=1  c=2
  3. a= 1  b=0  c=2
  4. a= 2  b=1  c=0
  5. a= 0  b=2  c=1
  6. a= 2  b=0  c=1






0-8 puntos - Ausencia de depresión
Tu estado de ánimo es bastante bueno y estable. Tiendes a ser optimista y gozas de una buena salud emocional. Para seguir así mantén el estilo de afrontamiento seguido hasta ahora y escapa de la represión emocional expresando tanto tus emociones negativas como las positivas.
8-16 puntos - Estado de ánimo bajo
Llevas una temporada con el estado de ánimo de “capa caída”. Estas perdiendo el interés por determinadas actividades y muestras tendencia a la apatía. Intenta eliminar este malestar haciendo actividades (queda con amigos, haz cosas que te gusten, etcétera), aunque sean pocas. El estar activo y el apoyo social disminuyen la probabilidad de sufrir depresión.
16-24 puntos - Estado de ánimo deprimido
Tu puntuación sugiere un estado de ánimo excesivamente bajo, pudiendo sufrir depresión. Valoras de forma negativa a tu pasado, presente y futuro y muestras sentimientos de desesperanza. Tal vez sería bueno que consultases con un especialista que te ayude a superar este malestar.






¿DEPRESIÓN? averígualo con un test.

No estas solo.
En algunos momentos de nuestra vida, podemos experimentar ese desanimo que nos hace querer estar en cama todo el día,  sentimientos de tristeza, cambios de humor, dejamos de apreciar lo que nos traía alegría, cambiamos nuestra lista de música alegre a algo que nos toque el corazón y nos haga llegar más profundo en nuestros recuerdos o roer más la situación, entre algunos otros ejemplos.
A esto puede considerársele como “depresión”  su etimología latina nos describe depressio, que significa ‘opresión’, ‘encogimiento’ o ‘abatimiento, sin embargo la depresión es un trastorno emocional que puede llegar a ser muy grave y precisa tratamiento. En ocasiones podemos utilizar la frase “me siento deprimido, a un malestar o situación pasajera, que casi siempre ocurren por situaciones desagradables por las que nos toca pasar o problemas que no sabemos manejar, incluso la falta de motivación puede llevarnos a decir esta frase, pero no necesariamente la padecemos.
Estar triste por alguna perdida o estar insatisfecho por no vivir de acuerdo a nuestras expectativas, no es lo mismo que sufrir depresión, pero puede ser un foco de alarma si esta situación se prolonga y comienza a afectar tus actividades cotidianas.
Con estas preguntas podrás averiguar si tu equilibrio emocional está en peligro o tienes síntomas de depresión o solo si atraviesas por un mal momento.
*Elije las respuesta que definan mejor tu estado de ánimo y comprueba los resultados.

1.      Mi estado de ánimo es
a.       Por lo general bastante positivo.
b.      Me causa un auténtico sufrimiento, pues me siento triste la mayor parte del día.
c.       Últimamente me siento algo triste o melancólico.

2.      Respecto a mis planes de futuro...
a.       No espero nada de ellos.
b.      Intento ser cauto, pero los miro con optimismo.
c.       Me siento algo desanimado respecto a cómo me van a ir las cosas.

3.      Respecto a mis objetivos en la vida
a.       A pesar de que no hayan podido cumplirse todos me siento bastante satisfecho.
b.      Pocas cosas de las que he hecho han merecido la pena
c.       Me siento un auténtico fracasado como persona.

4.      Mi día a día…
a.       Está lleno de anécdotas; unas buenas y otras malas.
b.      Me aburre muchísimo y nada me interesa.
c.       Últimamente despierta menos interés para mí.

5.      Cuando miro hacia atrás y pienso en las decisiones que he tomado o en todo lo que he hecho…
a.       No me arrepiento de cómo he actuado estos años. Si me he equivocado, ese error me valdrá para aprender.
b.      Me siento culpable por muchas cosas. No valgo nada.
c.       Estoy arrepentido de gran parte de las cosas que he hecho.

6.      Cuando me comparo con otras personas…
a.       A veces gano yo. Otras ganan ellos.
b.      Siempre salgo mal parado; la mayoría de la gente es mejor que yo.
c.       Me doy asco.

7.      En las dos últimas semanas…
a.       He llorado prácticamente todos los días.
b.      Lloro mucho más que antes; casi la mitad de los días.
c.       No he llorado sin ningún motivo aparente.

8.      En lo que respecta a mis relaciones sociales…
a.       Mi interés hacia las mismas no ha sufrido ninguna variación.
b.      Me intereso por los demás pero menos que antes.
c.       He perdido el interés por relacionarme con la gente. No me apetece.

9.      En lo que respecta a mis hábitos de sueño…
a.       Me despierto antes o en mitad de la noche y me cuesta volver a dormirme.
b.      Duermo como siempre.
c.       Duermo mucho más que antes o no pego ojo.

10.  Respecto a mi apetito…
a.       No me apetece comer nada o no paro de comer.
b.      Ha variado un poco; como más o no como a penas.
c.       Es igual que siempre.

11.  Respecto a mi capacidad de trabajo y energía…
a.       Las cosas me cunden como siempre; ni más ni menos.
b.      Estoy tan cansado que soy incapaz de hacer nada.
c.       Siento que mi rendimiento ha disminuido algo sin motivo aparente.

12.  Mis relaciones sexuales…
a.       Han desaparecido pues no tengo deseo sexual.
b.      No presentan variación alguna y si la presenta es porque ha existido algún cambio en la posibilidad de acceder a una pareja.
c.       Han disminuido de forma notable sin que hayan existido cambios (por ejemplo ausencia de pareja).